Escuela de Arquitectura y Diseño
Donaciones: una opción al desarrollo universitario

Para esta Escuela de la PUCV, los aportes a través de donaciones representan una de las principales vías de financiamiento de los proyectos que anualmente desarrolla en la Ciudad Abierta de Ritoque, los que significan un importante impulso a la labor de investigación de la Universidad.

La generación de nuevos conocimientos es una necesidad creciente para el desarrollo de los países, tarea que ocupa un rol fundamental en el quehacer de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Así, año a año son variados los académicos que participan y lideran proyectos de investigación, enriqueciendo la docencia universitaria y, a la vez, contribuyendo a dar respuestas a los problemas científicos, sociales y tecnológicos del país.

En la Pontificia UCV -institución de educación superior que más recursos administra en esta materia en la Región-, el financiamiento para la ejecución de proyectos de investigación proviene de vías tan diversas como la postulación a fondos concursables internos y externos, y aportes recibidos a través de la Ley de Donaciones.

En este último caso, un buen ejemplo es la Escuela de Arquitectura y Diseño, que tiene en las Donaciones una de sus principales vías de financiamiento para la realización de las obras que anualmente desarrolla en la Ciudad Abierta de Ritoque.

Investigación junto al mar

Fundada en los años 70´ a 4 km de Concón, la Ciudad Abierta acoge desde sus inicios la construcción, vida, trabajo, y estudios de esta Escuela, constituyéndose en un campus universitario y, a la vez, en un laboratorio de experimentación, donde se reúnen las distintas obras que desarrollan en forma conjunta alumnos y profesores.

Esta actividad de creación y construcción es parte de la política de investigación de esta Escuela que, enmarcada en una estrecha relación entre poesía y técnica, ha volcado el estudio académico hacia la concepción de un particular lenguaje del oficio y de nuevas formas de extensión.

Como explica el Arquitecto David Luza, Jefe de Investigación de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV, "si uno entiende la investigación como estar en una continua búsqueda, uno está en investigación continua, especialmente si pensamos que, al estar vinculados a una palabra poética, no podríamos no estar en un hecho inédito. A eso nos hemos abocado siempre, a través de un rostro académico que se desarrolla en la Escuela, y en este ente independiente que es la Ciudad Abierta".

Temperando la intemperie

En los últimos años, la Escuela de Arquitectura y Diseño ha estado trabajando en una serie de proyectos de investigación.

Uno de ellos es el proyecto de un "Deflector habitable para temperar una obra al aire libre", a cargo del arquitecto Patricio Cáraves.

Esta iniciativa busca dominar las condiciones climáticas de un recinto al aire libre a través de la construcción de un elemento arquitectónico controlador de la intemperie, que permita tener un aire controlado sin obstruir su relación con el entorno natural.

Puntualmente, este proyecto se implementará en la Mesa del Entreacto, lugar de celebración de los actos públicos de la Ciudad Abierta con capacidad para 100 personas. Hasta ahora, esta obra cuenta con sus pavimentos de suelos, la mesa, asientos, y mantos de cielo que templan el asoleamiento sobre la superficie produciendo sombra sobre ella.

En la etapa del proyecto que actualmente se está desarrollando, se propone la invención de un nuevo elemento técnico-arquitectónico que reduzca el efecto del viento sur-oeste que proviene del mar, principalmente en los días asoleados de primavera y verano, aumentando la habitabilidad de la Mesa del Entreacto.

En su realización, se considera la ejecución de mediciones de las velocidades del viento en el lugar; el desarrollo de un modelo teórico que de cuenta del comportamiento del viento en la obra; el diseño de un deflector de viento; y la elaboración y corrección de modelos a escala en distintos materiales para, finalmente, concluir con el desarrollo y construcción de la propuesta final del proyecto.

Un escenario al aire libre

Del mismo modo, profesionales de esta Escuela continúan con el estudio, proyección y construcción de un "Espacio Escénico al Aire Libre", trabajo que desde hace unos años ha dado vida al Anfiteatro de la Ciudad Abierta, o Cenotafio de Godofredo Iommi.

La obra -diseñada para recibir los actos públicos internos de la Escuela con una capacidad para 600 personas- está construida en la quebrada del lugar, sobre terreno de arena, espacio natural que si bien presenta enormes potencialidades artísticas y expresivas, cuenta a la vez con ciertas limitantes, como deficiente capacidad acústica y viento molesto, que este proyecto -dirigido por el arquitecto Juan Purcell- busca corregir.

Para su realización, se ha debido contar con la colaboración de disciplinas distintas a la arquitectura como, por ejemplo, ingeniería hidráulica, acústica, agronómica o ecológica, entre otras, con el fin de generar un proyecto integral en el lugar.

La obra ya cuenta con el escenario, la distribución de asientos, y un sistema de conducción del flujo de aguas que naturalmente circula por la quebrada, por lo que se está trabajando en la construcción de una sombra plegable sobre el escenario, la que deberá atenuar la refracción luminosa y radiación térmica, contribuir a la acústica y, además, actuar como caja luminosa en eventos nocturnos.

Un suelo que es el cielo

Otro de los proyectos que concentra las acciones de investigación de esta Escuela de la PUCV, es la construcción de la Estancia de los Talleres de Obra, edificio de 180 metros cuadrados, que incluirá salas de trabajo para los alumnos de los Talleres, una galería de exposición de esculturas del legado del artista Claudio Girola, y un anexo para el alojamiento de la familia anfitriona de la estancia.

La construcción de esta obra tiene una particularidad muy especial como parte del proyecto "Primer recinto flotante y aislado mediante dispositivos de aislación y control de vibraciones", que encabeza el arquitecto David Luza. La Estancia al estar ubicada en la parte baja de los terrenos de Ritoque al pie de una gran duna de arena en movimiento, se ha planteado como una habitación que no tendrá el suelo en los pies… sino en el cielo.

Esta innovadora propuesta arquitectónica plantea principios espaciales totalmente inversos a los que tradicionalmente postulan que una obra comienza del suelo hacia la luz, debido a que en este caso el "suelo" sería aéreo, es decir, algo así como una obra colgante.

Haciendo una comparación gráfica, la edificación asemejaría un efecto de péndulo físico, idea que ofrece enormes posibilidades de experimentación con tecnología relacionada a la temática de disipación de la energía que produce un sismo, lo que tiene interesantes proyecciones de desarrollo futuro en nuestro país.

Avances del proyecto

Esquemáticamente, la obra consiste en una estructura modular basada en células de 5 por 5 metros. En cada una de sus esquinas, contará con un pilar de madera del que colgará la losa del piso mediante perfiles metálicos.

Durante el año pasado, se avanzó en el diseño de arquitectura y estructura del proyecto, en la construcción de las fundaciones y levantamiento de los pilares y vigas maestras, y en la elaboración de un primer "suelo".

Además, ya se han realizado algunas experiencias de modelo para conocer la naturaleza del movimiento disipador; se está trabajando con un ingeniero calculista en la presentación de una maqueta virtual de la obra, y se han confeccionado algunos primeros prototipos de tirantes.

Paralelamente, se han establecido contactos con industrias relacionadas con la fabricación y distribución de materiales, con el fin de involucrarlas y motivarlas en la experimentación de sus productos en las obras de la Ciudad Abierta.

Junto a estas acciones, se comenzará con la construcción de las primeras etapas de los módulos habitables de la obra, consistentes en una Sala Taller y la Cubícula, habitación de los futuros habitantes y resguardadores de la obra.

www.arquitecturaucv.cl

 
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